La libertad es algo fundamental para el desarrollo de un país. Es derecho inalienable e intrínseco a la persona. Sin embargo, a lo largo de la historia, han existido episodios de vergonzosa esclavitud, de gran supeditación y subordinación: sociedad estamental, privilegiados… Muchas razones se daban para estas crueldades, para defender esta injusticia social: la que más llama la atención era la suposición de que Dios era el que disponía estos estamentos y diferencias: es decir por derecho divino. Muchas veces también era simplemente porque debía ser así, y nadie lo cuestionaba.
Recientemente también hemos asistido a episodios que atacaban a la libertad individual: fascismos (el franquismo en España, en que todo el mundo debía alabar a Franco como Jefe de Estado y sobre todo los defensores del Régimen, que, incluso actualmente parecen darse cuenta de que aún no ha muerto). Y todavía, incluso muchos se apoyan en la Fe para defender -sofísticamente o no- sus actos fundamentalistas. El islamismo radical: la muerte personificada, el fin de la libertad; o ETA, que demuestra muy a menudo que su símbolo es la muerte, su forma de hablar y comunicarse, uno sinvergüenzas.
Mientras unos esperan la resurrección del Gran Franco, defensor de la Paz, un gran hombre que gritó siempre ¡Arriba España! Y que seguro lo grita desde el Cielo, porque es sin duda a donde habrá ido, tras defender la gran labor de la mujer como ama de su casa; asesinar a los opositores del régimen, ¡maricones!, pero que ¡Arriba España, coño! Que al fin y al cabo es lo único que importa, antes que la vida, pues yo moriría por España. (nótese el sentido irónico) otros nos olvidamos del episodio de la desigualdad, olvidamos viejas heridas, no abrimos las brechas del odio para buscar la libertad.
Y es que ahora la libertad no se presenta en grandes regímenes o en grandes dosis temporales. Se presenta más bien en el día a día. Ya hemos hablado de esto en ocasiones anteriores: móviles chivatos, dispositivos de alarma en los teléfonos que graban conversaciones en caso de nombrar palabras clave como: bomba, ETA…, tarjetas de crédito que analizan nuestros gustos en cada compra, cámaras que nos graban al día una media de 20 veces…
Ante esa situación al menos debemos pararnos a pensar en que estamos siendo vigilados.
Pero hay algo más, en esta sociedad de prisas, conspiraciones televisivas, entretenimientos para el descubrimiento de la verdad de formato televisivo (concursos, corazón ,series…) Es decir, que estamos envueltos con un velo que os aparta de la verdad; pues como decía, en este tipo de sociedad, en que queramos o no, a todos nos va más o menos bien, tenemos para comer y vivienda; aunque veamos cada día gente pobre sin casa que pide para comer a la que le echamos la mirada hacia otro lado. Pues en esta sociedad oscurantista, no podemos ver que hay un gran mundo que no tiene la misma suerte.
¿Qué pasa con los países pobres como es casi la totalidad del continente Africano? ¿Cómo podemos vivir tan bien cuando ellos no tienen nada? Porque es que no tienen absolutamente nada.. ¿Por qué no nos podemos ni preocupar de ellos? ¿Hay algo que nos lo impide? ¿Quizá la información que nos llega es innecesaria?
¡Cómo podemos echar la mirada hacia otro lado cuando ellos no tienen nada! Y nosotros todos los días comiendo, durmiendo en nuestra casa tan bien, derrochando, sin valorar lo que tenemos. ¿Por qué vivimos nosotros tan bien? Porqué ellos viven mal por nuestra culpa.
Como en la Sociedad Estamental, los privilegiados somos nosotros, los no privilegiados, ellos. ¿Quién protesto y revolucionó la sociedad?
Del mismo modo que pudimos dejarlos en esa situación de miseria, podemos devolverles lo que es suyo: como dijo Baroja, <
. No hagamos casos a los poderosos mentirosos, que solo piensan en sus intereses y le importa un bledo nuestra vida. Es decir, la unión de todos los que carecen de poder, echarían del mando hasta al más poderoso. Este es el sentido práctico de este mensaje que prometía al principio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario