lunes, 9 de febrero de 2009

El Amor

Hasta la semana pasada podría haber escrito un texto alabando al amor, algo así como el Himno al amor, de la Carta a los Corintios de san Pablo () pero si antes decía que el verdadero amor no pasa nunca, a pesar de haber vivido un episodio de gran crisis amorosa, puedo decir que por encima de las peleas, las mentiras, los enfados… está el amor. Por lo que podría aún escribir tal himno, porque de nuevo el amor ha triunfado frente a las adversidades, nunca se apaga, y no nos engañemos porque siendo fiel a mi conciencia puedo decir que aunque sienta un gran dolor, el amor está vivo.

Todos nos enamoramos alguna vez en la vida, normalmente empezamos a sentirnos atraídos por el sexo opuesto en la preadolescencia, a los 12 años aprox. Y es en esa época confusa y agitada, que es la adolescencia cuando nos sentimientos nuevos piden cita en nuestra parte emocional del cerebro por eso de las hormonas. Los enamoramientos en esa etapa son los más profundos.

Los siguientes se apagan y dejan de existir, pero el primero sigue ahí vivo, a pesar de la distancia, pues luego vuelve a encenderse la llama.

Cuando te enamoras por primera vez, empiezas a mirar al chico o a la chica sin saber por qué, te gusta que te mire, eres feliz si te habla y te sientes extrañado hasta que como yo, me dije, esto tiene que ser lo que llaman amor.

Para que surja ese sentimiento es necesario una amistad más o menos activa con la persona. No es imprescindible que sea tu mejor amigo o amiga. Pero tras esa amistad, esa relación necesaria surge el verdadero amor, que no debe confundirse con la atracción , un sentimiento muy parecido, pero perecedero, sobre todo con la distancia.

Entonces, una vez te has dado cuenta de lo que sientes, te confundes, otros muchos sentimientos se dan cita también en tu ser: miedo, alegría, frustración, vergüenza, vergüenza a ver si se va a dar cuenta; por lo que dejamos de actuar del mismo modo no se vaya a sentir incómoda y percatarse de nuestros sentimientos, lo más típico: empezamos a relacionarnos menos con él o ella…

Pero más adelante, con la adolescencia, una vez estás madurando y tomando personalidad, te das cuenta de que no pasa nada y decides decírselo, y aunque te dices que es normal, que no pasa nada y que no te vas a cortar, en el momento de comunicárselo, no te sale la voz.

Pero es lo mejor que puedes hacer, te corresponda o no. Si te corresponde muchas cosas pueden pasar si el sentimiento es verdaderamente recíproco, saltando los obstáculos: celos, miedo ante el futuro, enfados y riñas… porque por encima está el amor triunfante.

Yen el otro caso no pasa absolutamente nada, no hay que tener miedo a un no, porque no te puedes quedar con la duda durante toda la vida, y aunque sea un tópico relacionado con los fracasadores del amor, es verdad que ambos podéis ser grandes amigos.

Confianza, amistad, ayuda, consuelo… y muchas más cosas se consiguen.

¿Siempre se cumple esto? Sí y no. En un principio podemos decir que sí, siempre que las personas actúen de buena fe y sin malas artes, pero pueden fallar las dos o una en algún momento.

En el caso de no correspondencia, si fallan las dos, posibilidad extraña, pues lo normal es que el enamorado no falle, puede ser por motivos de desgaste, cansancio, pasotismo, olvidos… ambas personas dejan de tener esa confianza y la amistad pasa a ser solo una pequeña relación de dos personas que se conocen, pero no tiene por qué desembocar en enfado, siempre que no sea por mala fe, sino por pasotismo más bien.

Si falla uno de los dos, normalmente el que no te corresponde a la hora de declararte, lo más típico, sucede por el pasotismo de la persona, que te quiere pero pasa de ti, no actúa como quieres que actúe, tienes que ser siempre tú el que arregle las cosas, pero sin futuro.

En el caso de correspondencia, y también en los anteriores, es necesario alimentar ese amor, con todos los detalles, pero sin abusar tampoco para que no se convierta en rutina.
En conclusión podemos decir que el amor no pasa nuca, pero es necesario alimentarlo para que no se desvirtúe. Lo único que me atormenta es que es verdad que no pasa el amor, pero ¿de qué sirve si la persona pasa de ese sentimiento?

Puede pasar también y aunque siempre lo sientas y eso no sirva para nada, si no puedes hacer lo más mínimo por ella porque pasa, no debes tener miedo a declararte, nunca sabes lo que puede pasar.

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