Iglesia y Dios
Cuando hablamos de la Iglesia, muchos nos dejamos llevar por las ganas de hacer daño, surgiendo en nuestro interior un sentimiento de autorrealización y desahogo. Otros lo hacemos desde la ignorancia, otros por un poco de cada cosa, saliéndonos un guiso para nada de agradable sabor, sobre todo para los que formamos parte de la Iglesia.Además, estas personas son incapaces de, al menos, de reflexionar sobre el tema. Cerradas de mente en este sentido e ignorantes; rumores y mentiras, leyendas urbanas, de la calle son las cosas que ocupan sus engañadas mentes. Engañadas o no, o simplemente, personas que toman como verdadero y completamente absoluto e innegable, incluso más que 2 más 2 son 4, aquellas mentiras que oyen.
Sin posibilidad de razonamiento o no, en este texto plantearé algunos de los temas más polémicos que manchan a la Iglesia.
En cuanto al tema del patrimonio y demás asuntos económicos, se oyen disparates como “si la Iglesia vendiera todos sus cuadros, todas sus esculturas, y todos su palacios, el Vaticano entero, se acabaría el hambre en el mundo“. Se le acusa de hipócrita por pregonar la pobreza entre riquezas.
Aparte de que es una estadística algo apresuradamente calculada, mientras la Iglesia mantiene a duras penas todo este gran conjunto artístico de gran valor histórico, con gran esfuerzo y sacrificio, con ayudas de ofrendas por la falta de dinero metálico. Todo este conjunto artístico no podría estar en mejores manos, nadie podría comprar todo en su totalidad. La venta a privados, alejaría de la luz pública las obras, no pudiéndose ver ni admirar. La Iglesia hace una gran labor a la hora de conservar todo este conjunto, nadie lo podría hacer mejor, pues están en las mejores manos, no existe institución como la Iglesia en participación desinteresada, en servicio desinteresado, en tamaño; así que a la hora de criticar su obra en este sentido, pensemos esto.
Por toro lado, el Santo Pontífice viste lujosas prendas de fina seda o zapatos “a la moda”. Se le critica esta acción, caracterizada de hipócrita, al predicar el mensaje de pobreza de Cristo, vistiendo con oro y glamour. ¿Por qué viste entonces así el Papa? Todas estas prendas son regalos, regalos que recibe diariamente de todos los rincones del mundo. Una gran parte de ellos los dona, y solo se queda con aquello que le permita no tener que comprar otras prendas, para ahorrar. El Papa no tiene la más mínima preocupación por la moda.
Dentro de tan grandes y lujosas galerías, el Papa trabaja a diario en un humilde despacho y duerme en otra humilde habitación.
Sin embargo, habría algo que arreglar, esta bien eso de conservar las obras de arte, pero ¿por qué las cofradías pueden derrochar tal cantidad de dinero en sus pasos e imágenes, revestidas de oro? Eso es algo que el Papa no debería permitir. Lo hecho a lo largo de la historia, hecho está, pero debemos seguir la sombra oscura del pasado?
Supongo que todos esos temas del pasado de todos conocidos, no son necesarios de explicar. Esos errores de la Iglesia de tiempos remotos, errores entre comillas, son debido al pensamiento del momento.
La Santa Inquisición ,el mayor error de la Iglesia, junto a las Cruzadas, nacen, la primera, por la necesidad de salvar al pueblo llano de a los que se les consideraban “peligros públicos” acusados de brujería o herejía. Estas acusaciones no tendrían cabida en la actualidad. Además en el momento de ajusticiarlos, se les encomendaba a Dios: “Que Dios se apiade de tu alma”. Por el bien de la sociedad y del condenado.
Las Cruzadas, tremendos pasajes de gran locura medieval con el objetivo de evangelizar las tierras paganas por la fuerza al grito de “Dios lo quiere”. Considerándose por aquellos tiempos a los negros inferiores, se les mataba sin piedad. En estos tiempos la concepción de superioridad de la raza blanca frente a la negra no tiene cabida, salvo en grupos minoritarios racistas.
No con esto quiero justificar tales hechos, solo decir que estaban condicionados por el pensamiento medieval. Su intención no era mala solo que el contexto arcaico abogaba por la desigualdad, la injusticia y la ignorancia. En este sentido, la Iglesia no ha estado corrupta, sino que era vítima del pensamiento de la era.
Más disparates, incoherencias y corrupciones de hecho, causas de grandes daños, separaciones, cismas, protestas, enemistades, leyendas negras que siguen y siguen aun persistiendo. El pasado persigue a la Iglesia.
Y en cuanto a algunos grupos, congregaciones, instituciones y órdenes de la Iglesia, que tienen un pensamiento demasiado estremista, en contra de la Liturgia de la Iglesia, de su Dogma, escondidos, silenciosos, pero que su sombra y huella los delata: Opues Dei, extremistas y fríos; Trinitarios, cuya Romería pierde su idiosincrasia, convirtiéndose en una gran negocio, una gran fiesta, un gran bacanal de desenfreno, muchas perversiones y excesos: alcohol, drogas y demás, un gran chiringuito que se montan los trinitarios en el que consiguen muchos beneficios, pero su fundamento religioso está perdido, por lo que la Romería de la Virgen de la Cabeza, debería estar prohibida. Este año 2009, se celebra una gran fiesta en la que en plena crisis se destina 1000000 de € para la Romería. Dios no creo que quiera esto: anteponer los intereses propios a la Verdad que su Hijo predicaba.
Ni rezan, ni dejan rezar, es así como yo definiría la actitud de mucha gente, entre ella, el presidente del Gobierno con sus continuos acosos y ostigaciones como es el caso de la Epc ( imposición de valores y restricción de la libertad de pensamiento y ataque al derecho de la familia a educar según sus convicciones) o el asutno de la retirada de cualquier símbolo religioso del espacio público en un intento de secularización del Estado que conlleva un ataque a la libertad religiosa, procurándose así que los creyentes se aparten al templo) y todos aquellos que no comprender nuestra forma de vida, y que no la respetan.
Por un lado, Zapatero pretende apartar a la Iglesia y a Dios de la luz pública: ya todos conocemos sus artimañas de secularización y dee imposición de su propia ideología en una actitud neofascista.
Pero en el ámbito cotidiano, en el día a día, la Iglesia, la que formamos todos, el clero y los seglares es la gran sufridora. Sufridores de incomprensiones, burlas, ofensas e insultos.
¿Podríamos hablar de venganza? ¿Incomprensión? ¿Ganas de hacer daño, ignorancia...? ¿Por qué tiene que sufrir, por poner un ejemplo, día sí y otro también, un muchacho cuya vocación es ser sacerdote, intencionadamente o no…
-al meterme a cura demuestras que eres tonto.
-¿pero por qué te vas a meter a cura? ¿a curaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa?
-¿no te gustaría tener hijos?
-¡Anda ya! ¿Para qué te vas a meter a cura?
-A ver si se te va ya esa idea de la cabeza
-¿Pero qué, que sigues pensando en meterte a cura?
¿Por qué tiene que sufrir esos acosos un chico de sus conocidos? ¿De las personas más cercanas a él? ¿Ganas de hacer daño o ignorancia?
Y los demás colaboradores activos de la Iglesia: equipo de liturgia, ministros extraordianarios de la comunión, monaguillos, coros, catecumenado... también sufren estas incomprensiones, incomprensiones que desembocan en rechazo, actitud fundamentalista.
Con respecto a este tema, la Iglesia ha mantenido una larga tradición durante más de 2000 años. Desde que Jesucristo, Hijo de Dios, eligiera a sus Doce Apóstoles, en aquellos tiempos, las mujeres no han tenido la oportunidad de practicar el sacerdocio. De hecho, el único argumento por el cual se prohíbe ejercer el ministerio a la mujer es la elección de solo carácter masculino de Cristo de sus apóstoles.
Por lo que podemos decir que este argumento pende de un hilo, que la mujer también tiene derecho a ejercer el sacerdocio, que es una tradición machista que aun sigue ahí y que tarde o temprano, con toda seguridad, dejará de existir. Las tradiciones, mientras no sean injustas o dañen a nadie, pueden conservarse, pero la tradición por tradición es un hecho incoherente e ilícito.
Por otro lado, y de carácter más delicado, está el tema del celibato. La Iglesia, en el siglo II unió al sacerdocio el celibato, la castidad, voto que aun sigue en la actualidad vigente.
Y lo hizo por varios motivos: imitar a Jesucristo para parecerse más a Él; por imitar un poco la vida del Cielo: “En el Cielo, todos seremos como ángeles, allí nadie se casará”; y para ayudar al sacerdote en su ministerio ya que pertenecer a una familia complicaría la vida laboral del ministro, entorpecería la educación de los hijos, no podría atender a su esposa y podría corromper el carácter sexual del matrimonio.
Por ello, en el caso del “Celibato Voluntario”, la mujer, o el hombre si hablamos de sacerdotes mujeres o sacerdotisas, debería ser fiel por completo al mensaje de Cristo. Compartir con su cónyuge el mensaje de salvación en todos los aspectos. El conyuge podría ser necesariamente también sacerdote, pero eso sería peor pues dos sacerdotes al cargo de una familia sería un desatre a la hora de cuidar a los hijos.
Además, el obispo debería tener muy en cuenta al tipo de familia a la que pertenece el consagrado para destinarlo a una parroquia u otra, para no entorpecer su ministerio. El hecho de pertenecer a una familia obstaculizaría el ministerio en gran medida porque un profeta es profeta en todos lados menos en su tierra y los sacerdotes son llamados a gran cantidad de parroquias, pueblos y ciudades a lo largo de su vida. Y no digamos la posibilidad de que un obispo tuviera que mantener a una familia, no tiene cabida.
Por eso, el hombre o la mujer se podría casar, luego, ser ordenado, tras consumar el matrimonio, siempre en ese orden y no podría ascender a obispo.
Gran parte del Dogma (Conjunto de Verdades que se tienen por indiscutibles de la Iglesia, pero cada uno en su libre opinión pude rechazar) choca en gran medida con los nuevos valores, muchos de ellos de índole materialista, interesado e ignorante, por lo que se la considera arcaica.
En este juego entra el tema del aborto, de la eutanasia, matrimonios homosexuales…
Y en este sentido, su rechazo conlleva las supuestas negaciones de la mujer a elegir (en el caso del aborto), a la muerte digna (eutanasia) y a la igualdad ( matrimonios homosexuales); derechos inalienables. Lo que provoca la antipatía de muchas personas hacia la Iglesia.
Resumidamente, la Iglesia está a favor de la Vida, y sólo Dios es el que ordena la relatividad de las cosas: muerte, nacimiento… (Santo Tomás de Aquino) Por ello, el hombre no tiene potestad para decidir, solo Dios puede. Del mismo modo, la condena a muerte estaría completamente rechazada.
Científicamente, desde la fecundación, tenemos la unión de dos células que forman un cuerpo único en el tiempo: la eliminación de éste conllevaría la separación para siempre del individuo, la nueva ley de plazos es un fracaso, pues trata este proceso del embarazo y al nasciturus cuantitativamente. Hasta aquí no es persona, desde aquí, sí, poniendo una frontera a mitad del embarazo.. El nasciturus es un bebe en proceso de formación al igual que el niño es un adulto formándose.
También hay conflicto a la hora de tener relaciones sexuales con el uso del preservativo. ¿No nos hemos parado a pensar el peligro que conlleva la posible ruptura del profiláctico? Mientras mantenemos el contacto sexual, estamos jugando con una vida. La impurificación que conlleva la castración con objetivo de mantener relaciones sin peligro se libra de esta afirmación, pero ¿por qué actuar como animales? ¿No somos seres inteligentes? Muchos argumentan este hecho afirmando que los animales lo hacen, pues si actuásemos como animales…
La Fe nos dice, que somos Templo del Espíritu Santo, que nuestro cuerpo es, porque Dios nos lo ha dado, que lo usemos adecuadamente.
Y en cuanto a la eutanasia, igual que antes, solo Dios podría decidir cuando muere una persona, solo el que la puede dar, la puede pedir, no juguemos a ser dioses, pues podríamos equivocarnos, y nadie puede decidir por encima de otro, vida o muerte, pues podría equivocarse, y en el caso de haber elegido muerte, no podría reparar el daño sufrido (aplíquese también a la pena capital).
Con esto, no he querido convencer a nadie de estas ideas, solo intentar hacer ver al lector, de que si la Iglesia no permite ciertas cosas es por algo, no porque sí. De hecho, para el no creyente, muchos de estos argumentos no valen nada.
Personalmente, estoy a favor de la vida, por tanto estoy en contra del aborto, de la eutanasia y también de la tortura, y de la tortura a los animales, de los toros.
La Iglesia debería tener en cuanto a los animales de Dios, pues su misericordia los hace dignos de salvarse., como los hombres que no se salvaran por sus obras, pensamiento soberbio, sino por el amor infinito de Dios.
El toreo es una tortura al toro, una lacra de España, una tradición nefasta. La Iglesia debería tener el cuenta esto, y por ello, rechazarlos.
Nos acusan de fundamentalistas mientras que estos intentan apartarnos de la opinión pública, en un claro proceso de secularización. No deseamos un poder que no nos pertenece, pero el Derecho a la opinión es garantía de la libertad del estado democrático, del que la Iglesia también tiene derecho y deber de participar. Y el caso es que lo que queiren los políticos es que nuestra condición religiosa no salga del templo.
Por último, haremos referencia a un hecho, un pensamiento que a muchos lectores les habrá llegado a su mente al notar, como Dios estaba en este texto en cada palabra. Dios está en nuestras vidas, queramos o no, en los creyentes pero también en los no creyentes. Y de hecho esta es una época en la que Dios no pasa desapercibido. Un estado secularizado, pero con un debate intenso sobre su existencia, tiempo de editar libros acerca de Dios, polémicas y más polémicas, asuntos y debates en televisión, en la prensa, en los autobuses ahora… Dios está en todas partes.
Por ello, el hecho de que el hombre se pregunte por su existencia es natural a su persona y no podemos apartarlo ni siquiera de este escrito porque muchas personas dejen de leerlo al ver la palabra: “Dios”.

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