lunes 16 de mayo de 2011

Ciencia y Dios

Dios y el Universo Nov 8, 2010 at 20:44

DIOS Y EL UNIVERSO

Que la Tierra es el Centro del Universo era una creencia completamente arraigada hasta el siglo XVI. El modelo cosmológico geocéntrico era algo que no se cuestionaba.

Era un modelo que no solo afectaba a la posición de la Tierra en relación al resto del universo, sino que tenía implicaciones religiosas, mentales y humanísticas.

El modelo copernicano

Con la presentación del modelo heliocéntrico por Copérnico en el 1543 se rompen todas esas creencias consecuencias de la visión cosmológica geocéntrica. El ser humano empezaba a darse cuenta de que –aunque lo es en grado sumo- no parecía una especie tan privilegiada.

El hecho de que el Sol –y no la Tierra- fuera el centro del universo (una idea equivocada) y de que la Tierra no estuviera fija, sino que rotaba sobre su propio eje y daba vueltas alrededor del Sol cuestionaba la predilección de Dios por el hombre y aparecían opiniones tales como la casualidad humana y cosmológica.

Kepler, al principio del siglo XVII añade que los planetas todos no giran en círculos como se había pensado hasta ese momento sino que la trayectoria era una elíptica; y Galileo, en el mismo tiempo define la ley de la inercia.

Estas ideas, junto a la aportación de Newton formaron la hipótesis que afirma que el cosmos se rige en clave de inercia y gravedad. Veámoslo paso por paso.

Newton afirmó que la ley de la gravedad no es algo propio de la Tierra, sino que además se cumplía en todo el cosmos; y lo mismo ocurre con la ley de la inercia.

Por tanto, por ley de la gravedad se entiende aquella que hace que dos cuerpos se atraigan en relación a su masa y la distancia entre ellos; y por inercia, aquella que hace que un cuerpo mantenga su movimiento o lo contrario, si no hay fuerzas que lo hagan variar.

Y estas dos ideas son las que manejan al universo, como he dicho antes. En la Tierra sabemos que somos atraídos hacia el centro, compuesto de unos materiales densos muy pesados, y es gracias a ellos que nos mantenemos pegados a la superficie. Pero la cosa no queda ahí, también la luna es capaz de levantar con su masa, atrayendo hacia sí las aguas del mar, produciéndose los cambios en las mareas.

Pero aun hay más, ¿por qué la Luna gira alrededor de la Tierra? ¿por qué no se aleja o se acerca? Hay dos fuerzas que explican esto: la ley de la gravedad atrae a ambos cuerpos. Pero ¿por qué no terminan juntándose? Porque hay otra fuerza opuesta: la inercia.

Es decir, la luna, tiende también a alejarse de la Tierra por la inercia, ya que conserva el movimiento (al estar en el vacío no hay ningún tipo de resistencia) desde que se desprendió de la misma en la Creación o Big Bang en dirección contraria a la Tierra..

Y esto ocurre con los demás cuerpos celestes. Además, esta hipótesis explicaría la trayectoria elíptica y no curva que mantienen los planetas, ya que al luchar dos fuerzas se produce un efecto elíptico (experimento del plano inclinado).

Todas estas aportaciones newtonianas no le impidieron al científico el rechazo de su fe. Y esto es tanto así, que el orden que existe en el universo, que garantiza la seguridad y la vida, impide casi necesariamente que sea todo fruto de la casualidad, y encaja mejor en la idea de que un Ser Superior haya planificado todo este cosmos.

Es curioso como este nuevo modelo está más en consonancia con la existencia de un Dios creador y no así el modelo geocéntrico, como se tiene entendido o mejor, mal entendido.